Agotadas de tanta información
Ya no sé lo que está bien o mal para mi salud, hay tanta información que no sé cuál es la correcta.
A menudo, recibo este tipo de mensaje en mi cuenta de Instagram y soy consciente de que esta sensación de confusión está cada día más presente en muchas de nosotras. De hecho, como profesional, me encuentro habitualmente en el dilema divulgar vs añadir más ruido al ya existente. Está claro que el acceso a la información ha supuesto un antes y un después en infinidad de campos: educación, comunicación, visión, tiempo. Hoy más que nunca podemos desarrollar nuestro conocimiento a una velocidad inimaginable décadas atrás y prácticamente sin movernos de casa. Pero como toda herramienta, tiene su cara B, que requiere cada día más responsabilidad y quizá más esfuerzo para, en medio del ruido, mantener una posición de soberanía y consciencia.
No es de extrañar que nos sintamos confundidas en lo que a salud se refiere. Cada día aparecen infinidad de modas en forma de hábito que ya deberíamos estar haciendo. Sentirnos bien se ha convertido en tarea y esa tarea cada día es más exigente. Se recurre con frecuencia al síntoma o el resultado (como si nos definiese) y se excluye el contexto, algo esencial cuando hablamos de salud.
Uno de los objetivos de mi trabajo y de Clarity es arrojar algo de claridad en esos temas que nos importan. Ayudarnos a simplificar y experimentar la vida con más bienestar y menos interferencias. Así que si te preguntas cómo empezar a salir de ese estado de confusión (y ansiedad) en este u otros temas, este es tu sitio.
Escoge bien tus fuentes
Hoy día existen infinidad de personas y profesionales generando contenido en rrss. El consumo compulsivo de contenido a menudo nos deja con las mismas sensaciones que un atracón de comida y me atrevería a decir que el 90% de las ocasiones, más confundidas que antes. Escoger conscientemente nuestro consumo en redes es vital para empezar a ordenar la información que recibe nuestro sistema y comenzar así a protegerlo y cuidarlo.
Vuelve a los libros
La lectura es una herramienta excelente para profundizar en los temas que nos interesan fomentando nuestra atención y el funcionamiento de nuestro cerebro, generando espacio para la reflexión y una integración más profunda. Leer es elegir calidad frente a cantidad y apostar por un procesamiento más cuidadoso y respetuoso con nuestro sistema. Si algo generan las rrss es la sensación de no querer perderse nada pero, ¿cuánta basura en forma de información irrelevante podemos recibir a lo largo de un día? Escoge con claridad qué temas merecen tu energía y tiempo.
Divulgación vs opinión vs evaluación de caso personal
Tomar al pie de la letra aquello que profesionales o influencers comparten en redes sociales puede comprometer nuestra salud si no somos conscientes de nuestro contexto o estado actual. La salud no debería moverse por tendencias sino por evidencia, integración y adaptación a nuestro caso particular. El seguimiento es fundamental para sentirnos acompañadas en nuestro proceso y realizarlo de una manera segura también para nuestro sistema nervioso. Aunque no todo el mundo tiene el conocimiento necesario para dar consejos de salud, lo importante es que podamos afinar nuestro criterio escuchando, cuestionando, reflexionando y apostando por nuestro bienestar, ya sea a través de la investigación propia o contando con la ayuda de profesionales que conozcan nuestro caso y cuiden del proceso.
Salud no debería ir de la mano de saturación, restricción, supervisión, culpa, ansiedad o miedo. Quizá, las palabras que más la definen serían respeto, cuidado, flexibilidad, autoconocimiento, adaptación y escucha.