Aromaterapia para principiantes
Descubrí la aromaterapia hace más de diez años, encontrando en ella una herramienta de regulación y conexión con cuerpo, emociones, entorno, al mismo tiempo que apreciaba sus numerosos efectos terapéuticos, especialmente para el sistema nervioso. Con el deseo de profundizar en su aplicación clínica, me formé con distintos profesionales tanto de la escuela francesa como inglesa, y pronto se convirtió en una gran aliada en consulta, procesos personales y espacios de formación con otras personas.
Durante estos años he visto cómo muchas personas se acercaban a los aceites esenciales con cierta incredulidad y terminaban maravillándose ante la solución natural que nos ofrecen en distintas afecciones y circunstancias. Y no es para menos, si nos asomamos a su composición bioquímica (terpenos, alcoholes, ésteres, entre otros) podemos comprender a fondo el origen de sus propiedades calmantes, antiinflamatorias, antiinfecciosas y reguladoras.
Cómo sé si estoy eligiendo un buen aceite esencial (la pregunta que siempre se repite)
1. Calidad y origen
Un aceite esencial no es un perfume ni un aroma agradable. Su procedencia, el método de obtención y la integridad del aceite marcan toda la diferencia en que sea o no de grado terapéutico. Para ello, debemos asegurarnos de que es 100% puro (compuesto por una sola planta) 100% íntegro (destilado el tiempo necesario para obtener sus propiedades) 100% natural (sin ningún ingrediente añadido) y conocer su quimiotipo.
2. Menos es más
El uso excesivo no mejora los resultados. Comenzar por la vía olfativa es seguro y efectivo. Puedes diluirlo en un poco de aceite de almendras, aplicarlo en las muñecas y realizar algunas respiraciones o emplear un difusor de ultrasonido.
3. Seguridad y respeto
No todo vale para todo el mundo ni en cualquier momento vital. Embarazo, infancia, estados de estrés elevado deberían ser guiados por un profesional.
Un pequeño kit para iniciar
Si tuviera que empezar hoy con un pequeño kit, como recomiendo hacer a las personas que he acompaño con esta herramienta, me quedaría con pocos aceites, pero muy versátiles:
Lavanda(lavandula angustifolia),por su por sus propiedades calmantes y relajantes del sistema nervioso central.
Limón (Citrus limonum), cuando necesitas claridad mental y especialmente útil como remedio efectivo contra cansancio, fatiga y náuseas.
Menta (Mentha piperita), también interesante si hay fatiga mental y como tratamiento natural del herpes labial (siempre con respeto y buen uso).
Ylang ylang (Cananga odorata), calmante y relajante, aliado para bajar revoluciones y reconectar con el placer de habitarse.
Lo que me ha enseñado la experiencia
Después de una década, la aromaterapia me ha confirmado algo que está presente en todo mi trabajo: la importancia de encontrar herramientas y prácticas reguladoras. Los aceites esenciales no hacen el trabajo por nosotras, pero pueden convertirse en grandes aliados en el proceso.